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Mi piel grasa

Piel grasa: la GUÍA DEFINITIVA para ponerle fin

Piel grasa (o muy grasa) con brillos, granos, puntos negros e imperfecciones varias, textura irregular, poros abiertos…¿Te suena? Probablemente sí y esa sea la razón por la que has llegado a esta web.

Quizás llevas años “arrastrando” eso que tú consideras un problema y no encuentras una solución definitiva. ¡Tranquilidad en las masas!

Te voy a enseñar a comprender y actuar sobre este tipo de piel, y a elegir los productos para piel grasa más recomendados y efectivos del mercado. ¿Te apuntas?

1. ¿Cómo eliminar la grasa de la cara para siempre?

No te voy a engañar, no existen soluciones milagrosas ni cremas todoterreno que acaben con ella por «arte de magia» (aunque sí podemos aprender a cómo tratar la piel grasa y mejorar muy mucho su apariencia).

Esto es así, y quien te prometa lo contrario…¡desconfía porque te quiere vender algo a toda costa! (que me lo digan a mi, que llevo gastado en cremas el equivalente al presupuesto anual de un país).

Actualmente tengo 32 años y llevo más de 5 años luchando contra ella (que se dice pronto) e informándome a fondo sobre cómo ponerle remedio. A lo largo de este período me he puesto en manos de dermatólogos, farmacéuticos expertos en dermatología (también vía online) y esteticistas, probando todo tipo de limpiadores, tónicos, cremas hidratantes (dermatológicas y del super), exfoliantes, mascarillas…

¿Y sabes lo que he sacado en claro después de tanto tiempo? Esto lo repiten con frecuencia muchas blogueras a modo de mantra (no soy nada original), pero es la pura realidad:

“Cada piel es un mundo. Lo que me funciona a mi no tiene porqué funcionarte a ti”

Sabiduría popular en la web

 

Vale, de acuerdo, pero tras tanto tiempo probando y probando, leyendo y leyendo por Internet…¿algo habremos aprendido no? Quizás no a un nivel profesional, pero te puedo garantizar que “casi”.

Si eres nuevo/a en este mundillo de la cosmética, o llevas tiempo lidiando con este problema estético y estás desesperado/a déjame que te cuente todo lo que he sacado en claro (a base de prueba-error) para que no cometas los mismos errores que yo y seas capaz de seleccionar aquello que REALMENTE necesitas en cada momento (y no lo que las marcas comerciales quieren venderte).

Antes de continuar, me parece fundamental que comprendas los tipos de lípidos que encontramos en la piel:

Lípidos epidérmicos: éstos son los que la nutren y la mantienen hidratada, independientemente de si ésta es grasa, mixta o seca. Cuando aplicamos productos “antigrasa” o demasiado astringentes, la barrera cutánea se ve alterada y es necesario reponer estos lípidos a través de hidratantes que aporten agua a la piel (por eso habrás escuchado en más de una ocasión, que las pieles grasas también hay que hidratarlas).

– Lípidos sebáceos: estos son los “malos”, contra los que hay que luchar, de los que huyen las pieles mixtas o grasas, y los tan deseados por las pieles secas ya que aportan sensación de confort (crean una capa protectora) aunque no hidraten por sí mismos.

Conclusión: vamos a “luchar” (sí, sí, es una guerra) contra los segundos, pero hay que cuidar de los primeros para no acabar con la cara echa un cromo. ¿Y cómo lo hago? Sigue leyendo…

2. ¿Cómo cuidar la piel grasa?:

2.1 Análisis inicial: Tipos de piel grasa

Es CRUCIAL saber qué tipo de piel grasa tienes.

La mayoría de páginas o blogs especializados en dermocosmética realizan la siguiente clasificación general:

infografía piel seca, mixta, grasa y normal (linea sebo/hidratación)

Ya te puedo adelantar que esta clasificación es muy deficiente ya que no tiene en cuenta las características de la piel grasa en sus diferentes estados posibles. No podemos combatir de igual forma a una piel que presenta acné que a otra que, aún siendo grasa, presenta síntomas de deshidratación o se descama en exceso.

A continuación te presento una clasificación un poco más detallada para que logres identificar tu tipo de piel con mayor exactitud y sepas tratarla para que luzca más sana:

– Piel mixta-grasa normal

Características:
La piel no presenta grandes problemas más allá de la leve sensación de brillos o grasitud en el rostro y/o poros dilatados o sucios, principalmente en la denominada y famosa zona T: frente y nariz (en ocasiones también en las mejillas). Pese al exceso de sebo y apariencia grasosa del cutis, no desarrolla acné o sólo presenta granitos puntuales que se secan rápidamente con las cremas y cuidados habituales.

Necesitaremos:
– Limpiar la piel suavemente (mañana y noche) con un jabón ligeramente astringente que limite la secreción excesiva de grasa y elimine las células muertas.
– Hidratar con productos matificantes oil free y no comedogénicos en formato serum, gel, cremi gel o emulsión (buscaremos activos como el zinc, la niacinamida o el ácido salicílico a baja concentración). Si la piel se resiente o no la notamos lo suficientemente confortable, podemos aplicar una crema más hidratante por la noche.
– Exfoliación física suave una o dos veces por semana.
– Proteger la piel con un protector solar formulado para este tipo de pieles.

– Piel grasa seborreica

Características:
Hablamos de pieles con una gran sobreproducción de sebo en toda la cara que controlar, acompañadas frecuentemente de imperfecciones leves que no dejan marcas (si te dejan cicatrices, pasa al siguiente tipo de piel) . Se trata de pieles MUY grasas que no derivan en acné pero que precisan de activos seborreguladores para mejorar su apariencia y mantener los poros limpios.

Necesitaremos:
– Sanear la piel (mañana y noche) con un limpiador que no sea agresivo. Recuerda que un jabón muy astringente sólo conseguirá resecarla y, en consecuencia, ésta producirá más grasa para intentar mantenerla hidratada.
– Hidratación a base de texturas ligeras y no comedogénicas (las texturas y los ingredientes recomendados para las hidratantes de la pieles mixtas-grasas normales también nos pueden servir en este caso para mantener un adecuado balance entre los niveles de sebo-hidratación).
– Exfoliación química suave y diaria con ácidos como el salicílico o glicólico a baja concentración que limite la actividad de las glándulas sebáceas y evite la formación de espinillas.
– Proteger la piel con un fotoprotector formulado para este tipo de pieles.

– Piel grasa con tendencia acnéica

Características:
En este caso, a la hiperseborrea descrita anteriormente, le añadimos una obstrucción de los folículos pilosos, su inflamación y posterior infección a causa de la bacteria Propionibacterium acnes (o P. acnes) que encuentra en la piel grasa un auténtico “caldo de cultivo”. El problema añadido de tener una piel propensa al acné son las cicatrices y marcas que posteriormente quedan. Si tu piel presenta un acné severo o muy severo (hablamos ya de una patología de la piel), recomendamos consultar a un dermatólogo para que te prescriba un tratamiento médico adecuado a tu caso particular.
Necesitaremos:
– Un limpiador facial purificante suave que respete el PH de la piel y no la reseque en exceso (la aplicación sostenida de productos anti acné deshidratan la piel, optemos entonces por una limpieza efectiva que no la agreda desde el principio).
– Hidratantes con activos que seborregulen y mantengan los brillos a raya. Según el tipo de tratamiento dermatológico escogido, será necesario en ocasiones complementar con cremas calmantes y compensadoras de hidratación que repongan las necesidades de agua de nuestra piel.
– Exfoliación química diaria con betahidroxiácidos/alfahidroxiácidos y ácido retinoico/retinol para renovar la piel desde dentro e ir eliminando progresivamente “capas” de la piel, corrigiendo y afinando el grosor de la piel al mismo tiempo. Esto nos ayudará también a disimular y atenuar las posibles marcas que nos hubieran podido quedar.
– Proteger la piel con un protector solar formulado para este tipo de pieles.

– Piel grasa deshidratada

Características:
Pieles que no retienen bien el agua. Como ya te he comentado, el uso de productos antiacneicos agresivos pueden producir resequedad, una sensación de tirantez en ciertas partes del rostro, sobre todo tras la limpieza. Es lo que se denomina el efecto rebote, consecuencia de usar un tratamiento secante sin mantener un adecuado equilibrio en cuanto a hidratación.
Necesitaremos:
– Limpiadores con unos niveles de detergencia mínimos (por ejemplo, un agua micelar) o limpiadores al agua que contengan activos hidratantes y que respeten el manto hidrolipídico de la piel.
– Cremas hidratantes o geles con activos que capten y retengan el agua (como el ácido hialurónico) así como emulsiones (mezcla agua-aceite) que no sean comedogénicas y ayuden a aportar confort a estas pieles agredidas. Las ceramidas o cremas con aceite de girasol ayudan a aportar elasticidad y restaurar la barrera de este tipo de pieles.
– Exfoliación química muy suave que nos ayude a renovar la piel y mejorar textura sin que se vean afectados los niveles de hidratación (ácidos como el glicólico o salicílico a muy baja concentración, ácido azelaico y láctico, o incluso retinol en días alternos)
– Proteger la piel con un fotoprotector formulado para este tipo de pieles.

– Piel grasa sensible y/o con rojeces

Características:
Existen muchos casos en los que los productos recomendados para acabar con la oleosidad del rostro, dan lugar a una piel irritada o sensible, que se manifiesta tras la higiene de la piel o durante la aplicación de determinados cosméticos (sobre todo aquellos que contienen alcohol en su composición). No toleran los ácidos a gran concentración porque le producen irritación pero necesitan de cuidados que controlen la cantidad y calidad del sebo.
Necesitaremos:
– Un jabón sin jabón, es decir, un limpiador con una detergencia mínima o con una baja concentración de tensioactivos que se aclare con agua; o bien, un agua micelar que contenga elementos purificantes e hidratantes que ayuden a proteger la barrera de defensa de nuestra piel y la limpie en profundidad al mismo tiempo.
– Hidratantes que contengan moléculas seborreguladoras, exfoliantes y renovadoras suaves (muchas marcas han desarrollado fórmulas que aportan los cuidados necesarios para mantener una piel grasa en perfectas condiciones sin que se vea comprometida).
– Exfoliantes físicos que ayuden a eliminar las capas externas de la piel aplicados 1 o 2 veces por semana.
– Proteger la piel con un protector solar formulado para este tipo de pieles.

– Piel grasa envejecida

Características:
La gran paradoja de la piel grasa es que insistimos constantemente en eliminar el exceso de sebo, un sebo que es el que mantiene la piel hidratada (como consecuencia, ésta no envejece o envejece menos). Para mantener una piel madura o adulta y grasa en óptimas condiciones habrá que prestar especial atención a los niveles de hidratación (un desnivel en este factor es lo que provoca la aparición de arrugas y líneas de expresión) y exfoliar/renovar con regularidad para potenciar la aparición de una piel nueva y más joven.
Necesitaremos:
– Una limpieza suave que no irrite y que prepare la piel para los tratamientos que aplicaremos posteriormente.
– Hidratantes potentes que mantengan el nivel hídrico de la piel tras la aplicación del tratamiento exfoliante y renovador.
– Exfoliantes químicos -glicólico y salicílico- aplicados a diario y de alta concentración (si tu piel es novata en este aspecto, empieza por una baja concentración y ve aumentándola progresivamente) junto al renovador celular por excelencia: el ácido retinoico y sus derivados cosméticos, retinol, retinalheído…que aportan una mayor tolerancia por la piel, no irritan tanto y suponen hoy en día uno de los mejores cuidados antiedad. Si notamos una pérdida notable de luminosidad, podríamos optar por utilizar también algún serum o ampolla con vitamina c.
– Proteger la piel con un fotoprotector formulado para este tipo de pieles.

2.2 Elección de los cuidados

Necesitamos establecer una rutina de belleza y tener paciencia: ¡no hay atajos!

Elegir un tratamiento adecuado y ser constantes son las claves del éxito. No hay más secretos. Hay personas que cambian de cremas cada semana o, incluso cada día según les parezca. De esta forma nunca sabrán qué es lo que verdaderamente les funciona.

Para ello, y tras identificar nuestro tipo de piel, deberemos elegir los cuidados más adecuados según el estado actual de nuestra piel grasa. Haz click en las siguientes imágenes si quieres conocer qué productos te pueden venir bien:

 

2.3 Valorar y mejorar

Si llevas meses aplicando los mismos cosméticos y nuestra piel no ha respondido satisfactoriamente, parece obvio que tendremos que probar otras alternativas, ¿no crees?

«No esperes resultados diferentes si siempre haces lo mismo”


Einstein

La piel se renueva cada 30 días aproximadamente. Si tras este intervalo de tiempo no obtenemos resultados más o menos visibles, tendremos que readaptar nuestra rutina.

Por ejemplo, si notamos la piel reseca, será que los productos que estamos empleando son demasiado agresivos y astringentes. Podríamos optar por reducir o espaciar su aplicación y/o utilizar una crema que reconforte la piel mientras dure el tratamiento.

¡Y esto es todo! Espero haber arrojado algo de luz sobre este tema y que te haya resultado interesante o de utilidad. Poco a poco iré subiendo reseñas de productos que he ido utilizando a lo largo de estos años y que me han funcionado según el estado de mi piel en cada momento. Igualmente me propongo realizar próximamente un apartado con algunas rutinas recomendadas según los tipos de piel grasa que he descrito anteriormente.

Si tienes algún comentario, sugerencia o duda en la que te puedo ayudar; o incluso crees que puedes ayudarme a hacer de este blog un sitio mucho más completo gracias a tu experiencia, no dudes en ponerte en contacto conmigo a través de la sección de contacto.